Garantía de dos años en todos los productos

Ser sostenible está de moda. A lo largo de los últimos años, ha habido un aumento significativo en lo que respecta a la concienciación ambiental y sobre sostenibilidad, lo que ha llevado a cambios en los patrones de consumo, un poco por todo el mundo. Muchas empresas, al observar este movimiento como una oportunidad, han comenzado a desarrollar y lanzar productos presentados como sostenibles, invirtiendo en campañas de marketing para promover una imagen verde y ecológica. A pesar de que esta compartición de valores sostenibles es algo bastante positivo para la sociedad, muchas veces, tal no corresponde a la realidad - surge, entonces, el lavado verde.


Antes de ir directamente al tema, es importante mencionar que existen diversas empresas que trabajan y buscan hacer esfuerzos reales para ayudar al medio ambiente y que optan por soluciones más ecológicas y sostenibles, ya sean a través de pequeños cambios o de grandes gestos. 


El greenwashing consiste en inversión en campañas y tácticas de marketing por parte de una marca para intentar promover una imagen ecológicamente consciente cuando, en realidad, no lo es. En general, las empresas optan por compartir mensajes exagerados o camuflados sobre su compromiso ambiental, pero, a veces, también existen declaraciones falsas sobre el tema. El objetivo de esta práctica es el de lucrar con la creciente demanda de productos sostenibles y amigos del medio ambiente, atrayendo a los consumidores preocupados.


el término lavado verde se diseminó a principios de la década de 90, después de haber sido utilizado por primera vez en 1989, en un artículo de la revista científica Nuevo científico. La palabra surge de la analogía con el término “brain washing” (lavado de cerebro). 


Quizás el mayor escándalo de greenwashing que Europa haya visto ocurrió en Francia, que, en 2012, condenado en instancia civil y criminal la empresa estadounidense Monsanto, que, en 2004, había promovido el uso de una semilla de soja y de un herbicida como si fueran “biodegradables”, “limpios” y de “respeto al medio ambiente”. La idea de ser un producto ecológico llevó a la intoxicación de un agricultor.


Existen varios consejos para no caer en la trampa del greenwashing. En primer lugar, es importante evaluar las evidencias que comprueban lo que la empresa afirma. Existen diversas certificaciones que reconocen si un producto es verdaderamente ecológico. También es importante aclarar que productos 100% naturales o veganos no son obligatoriamente sostenibles o ecológicos. Otro punto de evaluación es la transparencia, ya que las empresas genuinamente comprometidas con la sostenibilidad tienden a divulgar sus esfuerzos. Por último, observar la consistencia de ese mensaje puede llevar a un buen descubrimiento: una empresa sostenible siempre es sostenible, no solo durante un lanzamiento determinado.

Digiplanet es una marca comprometida con la sostenibilidad y con la promoción de los valores de la economía circular. Al ejercer una actividad responsable, queremos contribuir a la mejora de las condiciones ambientales y, en consecuencia, ayudar al planeta y a la sociedad. Podrás saber más sobre nuestras acciones en nuestra página de Responsabilidad Social.

1 comentario

  • Francisco Rato
    • Francisco Rato
    • 3 julio 2023, 13:08

    Muito bom. Educar a maltinha, porque nem tudo o que reluz é ouro.

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